|
MALI
Agosto
|
||||
|
Mali es una inmensa llanura de tamaño mayor que dos Españas. La mitad norte está ocupada por el desierto del Sahara, arena y más arena. La parte central del país es tierra árida, el Sahel, que ha sufrido gran sequía. La mayoría de la población vive en el sur, en la sabana, alimentada por los ríos mayores, el Senegal en su borde occidental, y el gran río Níger, que alcanza en algunos lugares los 200 Km. de ancho. Nuestro objetivo esta vez es el sur de Mali, la sabana, el gran río Níger, el País Dogón… La dificultad, atravesar Marruecos, el Sahara Occidental, Mauritania, zonas pantanosas en Mali… 12.000 Km. de carreteras por África, calor, mosquitos y muchas fronteras. Vamos ocho personas en dos toyotas Land Cruiser y un mitsubishi Montero. Antonio, Marcos y Nicandro. Julio padre y Julio hijo. Abel, Alejandro y Ramón. |
||||
|
|
||||
|
Sábado, 28 de julio de 2007. YECLA - ALGECIRAS - CEUTA – ESSAOUIRA. Con los coches cargados hasta la bandera, hechos un manojo de nervios, por fin, la noche del 27 de julio viajamos hacia Algeciras. El final de meses preparando coches, consiguiendo mapas e información, vacunas, visados… Y el inicio de nuestro viaje más largo, hasta ahora. A primera hora del día 28 embarcamos nuestros coches en Algeciras con destino Ceuta. Desembarcamos, cruzamos la frontera, y hacemos carretera hacia el sur. Viajamos rápido aprovechando la autopista que cruza Rabat y Casablanca y nos deja cerca de El Jadida. Continuamos por la carretera de la costa, y por la noche dormimos en un hotel en Essaouira. Sumando las horas de conducción de la noche anterior, hicimos 1350 Km., 620 de Yecla a Algeciras y 730 en Marruecos. |
||||
|
|
||||
|
Domingo, 29 de julio de 2007. ESSAOUIRA – OUED DRAA. Como es un viaje muy largo, tratamos de viajar lo más rápido posible para no eternizarnos. Nos levantamos temprano, y a hacer kilómetros. Continuamos por la espléndida carretera de la costa dirección Agadir. Este tramo es lento, el firme no es muy bueno y hasta bien pasado Agadir, hay mucho tráfico. En esta zona siempre nos llama la atención las cabras-“monos”, subidas a los árboles argans, alimentándose de sus frutos parecidos a aceitunas gigantes y que tienen un sabor horrible. A partir de Guelmim la escasez de coches en la carretera nos hace la conducción más agradable y relajada. Como pronto será de noche, buscamos en el Oued Draa el abrigo de unas lomas para protegernos del molesto viento y montamos el campamento para dormir. De Essaouira hasta el Oued Draa hay 495 km. Desde Yecla, 1845 Km. |
||||
|
|
||||
|
Lunes, 30 de julio de 2007. OUED DRAA - DAKHLA. En Tam-Tam ya empieza el Sahara occidental. Unos 1300 kilómetros de carretera recta, generalmente en buen estado, con pocos núcleos de población y poquísimo tráfico. No te aburres conduciendo por esta inmensa llanura porque el paisaje es bestial, distinto a lo que vemos habitualmente. A nuestra izquierda, el Sahara. A la derecha, el Océano Atlántico. Contribuye a no dormirse los continuos controles que realiza el ejército y la policía vigilando los coches y personas que cruzan estas tierras con problemas saharauis – marroquíes. En este día llegamos a dormir a Dakhla, conduciendo durante 800 Km. Dormimos en un hotel a la entrada de la población, y cenamos en un restaurante español junto al puerto. Desde Yecla ya llevamos 2645 Km. |
||||
|
|
||||
|
Martes, 31 de julio de 2007. DAKHLA – NOUAKCHOTT. Otros viajes por estas tierras hace que nos acostumbremos a esto paisajes, pero siguen siendo impresionantes. El Sahara se hace realmente presente, con amplias zonas de nadas de arena, unas veces rojiza, y otras de arena inmaculada blanca. Dunas intratables que nos separan del Atlántico, con numerosos esqueletos de grandes barcos abandonados en las playas. Como es obligado, paramos a comer en la gasolinera de Barbás, poco antes de llegar a Mauritania. Después, la aduana marroquí y sus lentos trámites. Cruzamos la pedregosa tierra de nadie hasta llegar a las “oficinas” aduaneras de Mauritania. Visados, seguros, papeleos… y ya estamos en Mauritania. La carretera que conduce a Nouakchott es nueva y con buen firme. Son 550 Km. de desértico desierto absoluto mauritano. En Bou-Lanouar unas chicas mauritanas nos invitan a tomar un té en su casa. Es curioso como en esta república islámica la iniciativa en los negocios la llevan las mujeres delante de sus hombres. Se nos hace de noche antes de llegar a Nouakchott, pero seguimos conduciendo. Cruzamos la capital mauritana ayudados por nuestro sistema de navegación, y todavía aguantamos 80 km hasta que nos apartamos unos metros del asfalto para dormir un rato. Hacemos este día 1030 Km. Desde Yecla, 3675 Km. |
||||
|
|
||||
|
Miércoles, 1 de agosto de 2007. NOUAKCHOTT – KIFFA. La “Carretera de la Esperanza” parte de Nouakchott en dirección este hacia Mali, hacia el África Negra, atravesando zonas que hace unos años eran de muy difícil acceso. En algunos tramos el firme está muy deteriorado por las aguas. Es una carretera peligrosa, además de por el tráfico, sobretodo por los animales. Están por todas partes. Vacas, camellos, burros y cabras. Las cunetas están llenas de cadáveres y esqueletos de animales, a cientos. El islam prohíbe comer animales que hayan muerto de forma impura. El desierto inicial va dando paso al luminoso Sahel, el verde va tomando protagonismo a nuestro alrededor. Estamos en plena temporada de las lluvias. Solo alguna montaña irrumpe la inmensa llanura. Por la medio día Julio padre comienza con diarreas y va bastante tocado. Es una molestia que sufriremos la mayoría de nosotros en días posteriores. Por la tarde nos alcanza una tormenta terrible. Primero el viento huracanado, después el diluvio que nos obliga a parar. Se nos hizo de noche antes de tiempo en tan solo unos minutos. Esa noche llegamos a Kiffa, donde dormimos en un hotel cochambroso. Hoy recorremos 525 Km. de desierto y Sahel cruzando algunos pueblos con núcleos de población, de los pocos que hay en Mauritania. Desde Yecla ya van 4200 Km. |
||||
|
|
||||
|
Jueves, 2 de agosto de 2007. KIFFA – NIORO. Continuamos dirección Mali por la “Carretera de la Esperanza”. El terreno sigue siendo arenoso, pero frecuentemente está cubierto de hierba verde, con bastantes acacias y otros árboles. El calor es intenso, pero puede aguantarse. Se aguanta casi mejor que a los funcionarios de turno que te piden el regalito en los continuos controles que hay en la carretera. Vamos penetrando en otro mundo que te embarga de sensaciones. Es difícil explicar lo que no tiene comparación en nuestro mundo. No basta con decir que son pobres. Las fotos tampoco expresan lo que sentimos, porque detrás de cada foto hay una historia, un motivo, un sentimiento. La mayor parte de la población de Mauritania vive alrededor de esta carretera, la única zona verde del país. Los mauritanos son ganaderos, no tienen agricultura. Los animales están sueltos en la carretera, o muertos en las cunetas. La vivienda más habitual es cuatro palos clavados en la arena con un techo de harapos. En Ayoun El Atrous dejamos esta carretera y tomamos otra recién estrenada que conduce a Nioro, ya en terreno de Mali. Cumplimentamos los trámites de salida de Mauritania y nos acercamos al puesto fronterizo maliense. Todos los funcionarios piden el regalo correspondiente, y los capeamos como mejor podemos. Vamos preparados con cantidad de analgésicos, y casi siempre se conforman con un puñado de sobres de ibuprofeno. Por fin estamos en Mali, a 4650 Km. de Yecla, a seis días seguidos de viaje en que a cada momento le corresponde vivencias plenas de sentimientos. Como se acerca el fin del día, buscamos una zona propicia para dormir en nuestras Maggiolinas, rodeados de una densa vegetación. Esa noche aprendemos que hay que llevar una luz roja para poder encenderla sin que acudan un millón de bichitos voladores, algunos de ellos auténticos bichazos. Hoy hemos recorrido 480 Km. Desde Yecla, 4680km. |
||||
|
|
||||
|
Viernes, 3 de agosto de 2007. NIORO – BAMAKO. En esta zona la carretera o es nueva o la van a hacer próximamente. Todavía hacemos unos 200 Km. de pista que las lluvias nos permiten recorrer sin problemas. Hace unos años viajar por este país era una auténtica proeza que requeriría meses. Por estas pistas vemos a los Peulh, pueblo de nómadas ganaderos que avanzan arreando sus rebaños de vacas y cabras. Paralelo al rebaño viajan las cuatro mujeres que el Islam permite tener al dueño del ganado, cada una con sus hijos pequeños y cada una con su ajuar. Delante va la esposa más antigua, que como poseedora de un “amplio” ajuar, lo transporta en un carrito arrastrado por un burro. Encima de los enseres, cañas y esteras van la esposa y sus bebés agarrados a sus pechos desnudos. Detrás van el resto de las esposas con menos ajuar, a lomos de vacas o burros. Lógicamente, la última esposa es una criatura deliciosa de 15 ó 18 años, profusamente enjoyada con multitud de abalorios, porque tiene que hacer meritos para poder rivalizar con las otras esposas con más hijos. Aproximándonos a la capital Bamako, la carretera se normaliza y el tráfico se intensifica hasta hacerse de locos en la capital. ¡¡¡ Bamako!!! Pasamos parte de la tarde paseando por sus calles. Diremos solo que después de mucho buscar un buen albergue para dormir acabamos en una antigua misión católica con habitaciones inmundas imposible de usar. Dormimos en nuestras cómodas autotiendas y meamos en el patio enfangado. En este día de Bamako todavía recorrimos 425 Km. Acumulados desde Yecla, 5105 km. |
||||
|
|
||||
|
Sábado, 4 de agosto de 2007. BAMAKO – BLA. Estos días iremos más o menos siguiendo el río Níger aguas arribas. Es un territorio frecuentemente empantanado con la carretera en alto que nos quita problemas. La densidad de población es bastante alta. En Bamako podemos reponer nuestros frigoríficos de cerveza que ya iba escaseando. Llevamos los coches lo mejor equipados que sabemos para viajes de este tipo. Nuestro coche es el mejor hotel y el más lujoso restaurante, y el mejor hospital en estos países. Cerca de la población de Bla estamos con unos pescadores que lanzan sus redes a un afluente lodoso del río Bani, afluente a su vez del gran Níger. Es un buen espectáculo. Por allí cerca acampamos esa tarde, donde tiene lugar un partido de fútbol entre niños malienses y viajeros yeclanos. Llevamos más de doscientos balones hinchadles que vamos regalando entre los niños africanos. También llevamos una pequeña impresora, y sorprendemos a los niños, que difícilmente van a tener fotografías, haciéndoles fotos y regalándoselas. Esa noche, para cenar, peces del afluente del Níger bien frescos. Hoy sumamos 320 Km. más. En total, desde Yecla, 5425 Km. |
||||
|
|
||||
|
Domingo, 5 de agosto de 2007. BLA – MOPTI. Estamos realmente en el África profunda. Es una zona generalmente muy verde. Hay grandes espacios del suelo dedicado al cultivo del mijo, principal alimento de la zona, junto con la pesca. Destacan por encima de los demás árboles los gigantescos baobads, árboles sagrados de tronco monstruosamente grande y pocas ramas. Impresionantes también los numerosos termiteros, muchos con más de tres metros de altura. Las viviendas, aparte de los pocos núcleos de población, son habitualmente chozas redondeadas de barro con techos de ramas, con las mujeres en la puerta moliendo mijo golpeándolo con un palo. Hombres, mujeres y niños cavando los inmensos bancales de mijo. En las charcas, grupos de niños bañándose y alborotando alegremente. En las horillas de las charcas, las mujeres haciendo la colada. Con permiso, hay que explicar la postura tan sensual que vemos continuamente que adoptan las mujeres lavando la ropa o limpiando cacharros a las puertas de sus casas. Tienen piernas largas y estilizadas, y totalmente estiradas, se inclinan trajinando, con los pechos al aire, dejando el culito allá arriba. Creo que a todos se nos ocurre qué se podría hacer subiéndonos a una roca o algo para poder llegar. Casi todas las mujeres en edad de procrear, van con el correspondiente bebé adosado a la espalda, sujeto con una tira de tela. En vez de bolso de mano llevan las cosas en una calabaza haciendo equilibrio en la cabeza. Impacta ver a las niñas que con apenas 6 ó 7 años ya llevan a su hermana bebé cargada a la espalda. Son impresionantes muchas cosas que vemos. Impresionan los destartalados autobuses, conducidos a una velocidad suicida, con las personas y cacharros amontonados dentro, y corderos y cabras colgando de las ventanas o atados al techo. Por ejemplo, ya no nos impresiona ver una vaca adulta viajando en el maletero abierto de un mercedes antiguo. Esto es más normal. Por la medio día, comiendo, comienza a llover y nos pegamos una calada absoluta, hasta los calzoncillos. ¿Por qué vamos a dejar de comer cuando llueve? Esto es normal. Por la tarde llegamos a Mopti, importante ciudad portuaria, medio isla en el río Níger. Todo aquí es distinto, impactante. El puerto, los barcos, los astilleros, los pescados, el mercado, la ciudad, el río Níger, con más de cien kilómetros de ancho en ciertas épocas de año… Esta zona, próxima a la Falla de Bandiagara y al País Dogón, cerca de Djenné, acoge cierto turismo, y ¡¡milagro!! Hay un hotel nuevo, tipo africano para europeos, regentado por dos hermanas catalanas, Miriam y Maria. Esa noche pudimos ducharnos, cenar y dormir como personas. El Hotel Ambedjele, sí señor, a unos kilómetros de Mopti. Este día hemos hecho, tranquilamente, 312 Km. Suman desde Yecla 5737 Km. |
||||
|
|
||||
|
Lunes, 6 de agosto de 2007. MOPTI – DJENNÉ – MOPTI. La ciudad de Djenné, declarada Patrimonio de la Humanidad, se encuentra cerca de la confluencia de los ríos Bani y Níger. Realmente es una isla, donde el único material constructivo es el barro. De barro y paja son sus casas y su gran mezquita, remodelada cada año después de la temporada de lluvias. Los lunes tiene lugar su mercado semanal, muy concurrido por los habitantes de la zona, que por cierto, son muy agradables y te atienden con toda cordialidad. Es una ciudad muy bella. Todo esto lo puedes leer en cualquier libro de geografía que hable de la zona, y todo es verdad. Pero estar allí y vivirlo, es infinitamente más. Empezamos por ver los camiones prehistóricos que acuden a la orilla del río, descomunalmente cargados con lo que van recogiendo en la carretera, fardos y personas, que acuden al trueque semanal. Uno con una carga de arroz, otra con un capazo de harina de mijo, otro con pescados podridos… Luego está la barcaza para cruzar el río y llegar a la isla. A nosotros, con nuestros potentes todo terreno, nos cuesta subir a la barcaza por unas planchas inclinadas. No hay muelle. La barcaza toca al fondo de arena y no se mueve. Tenemos que descender marcha atrás para que la barcaza se desplace unos metros y no roce al fondo al subir nuevamente nosotros. Trasladar esto a los camiones antediluvianos tremendamente cargados con fardos heterogéneos mal atados por todas partes. El camión que se mete renqueando en el agua, calándose continuamente, intentando subir a la barcaza. En uno de los meneos, se caen la mitad de los paquetes del camión…. Cincuenta personas, con el agua a la cintura, empujando el camión y consiguiendo lo imposible, subir el camión a la barcaza. Total, lo normal en este país. La ciudad, Djenné, preciosa, con sus casas de arcilla, la mezquita de barro, el colorido mercado, exponiendo cada vendedor sus artículos. Fenomenal. Los artículos de mercado expuestos sobre el barro donde te vas hundiendo hasta los tobillos. Las calles por donde procuras no resbalar al centro, que es por donde corren los meaos que arrojan 15.000 personas al exterior por agujeros practicados en sus casas. Algunas placetas, que estudias por donde cruzarlas, procurando pisar por donde haya menos de un palmo de líquido hediondo mezclado con desperdicios y ratas muertas. Es simpático el detalle, a la entrada de la ciudad, la roca sobre la que se sacrificó a una doncella para propiciar la creación de la ciudad, hace apenas 100 años. Es realmente un país que te deja recuerdos imborrables. Por la tarde volvemos al Hotel Ambedjele, en Mopti. Dormimos en nuestras Maggiolinas, cerca del hotel. El hotel está lleno. Entre ida y vuelta, hoy hacemos 250 Km. Sumados a los anteriores, un total de 5987 km. |
||||
|
|
||||
|
Martes, 7 de agosto de 2007. MOPTI – FALLA DE BANDIAGARA. La Falla de Bandiagara es un escalón entre dos savannas, un acantilado sobre un mar de arena, una falla de 150 Km. de largo y que alcanza hasta 300 metros de altura. Es un lugar bellísimo, grandioso. Originariamente vivía allí un pueblo pigmeo, los Tellen, del que quedan muchos restos de graneros y viviendas colgados a media pared. Hace unos cientos de años llegaron los Dogón huyendo del Islam, desalojando a los Tellen hasta hacerlos desaparecer. Actualmente el pueblo Dogón, aislado durante siglos, todavía conserva parte de sus costumbres ascentrales, y posee una de las culturas más singulares de la humanidad. Viajamos en dirección a la Falla de Bandiagara por unas pistas a veces bastante embarradas, en compañía de un guía Dogón. Lamento no recordar el nombre de este guía, que se portó muy bien con nosotros. Por el camino visitamos varios pueblos y aldeas. En las aldeas el sistema es siempre el mismo. Nos llevan a los ancianos de la tribu, y en señal de respeto, les saludamos y les regalamos un puñado de nueces y frutos secos africanos. Después ya podemos movernos por la aldea, fotografiando todo lo que se menea. Llegamos a dormir a una aldea de la falla que tiene grandes charcas verdosas llenas de tortugas. Es increíble el escándalo que arman por la noche las tortugas. Dormimos en nuestras Maggiolinas, el mejor hotel de África después del Hotel Ambedjole. Recorremos 140 Km. de País Dogón. 6127 Km. llevamos desde Yecla. |
||||
|
|
||||
|
Miércoles, 8 de agosto de 2007. FALLA DE BANDIAGARA. En este día visitamos bastantes pueblos y aldeas Dogón. La lluvia nos acompaña algún rato. El calor es intenso, y sumado a la tremenda humedad, hace que vallamos empapados en sudor. Sudamos sobre todo cuando resoplamos esforzándonos subiendo al pie del acantilado. En su base y en cuevas de la pared, a veces a altura muy considerable, es donde quedan abundantes restos de sus primitivos y misteriosos habitantes. La aldea Dogón reparte sus viviendas de barro por las laderas empinadas al pie de la falla. Junto a cada minúscula vivienda está el característico granero con su techo cónico de paja, donde guardan el mijo, principal alimento de la zona. En estos viajes es frecuente que acudan a nosotros personas enfermas pidiéndonos remedio para su mal. En una de estas aldeas repartimos colirios entre niños con ojos legañosos, además de la consabida distribución de sobres de ibuprofeno. En otra aldea se nos acerca una madre con su bebé con un fuerte hinchazón en el cuello. Nuestro médico Antonio diagnostica que posiblemente morirá si no se le opera en un hospital. Estamos lejos del hospital más próximo, y la familia no tiene dinero para costear la operación. Al día siguiente preguntamos por el niño, y nos dicen que la familia ha partido hacia el hospital de Mopti, que nuestro guía pagará la operación. Para algo importante sirve el dinero que nos cobra el guía por su trabajo. Se lo pagamos religiosamente, sin regatear lo más mínimo. Por la tarde llegamos a Komokani, la aldea de donde es oriundo nuestro guía. Nos acogen de forma inmejorable. De hecho, pagando un módico precio, esa noche tocan los tambores convocando a todo el pueblo al baile ceremonial Dogón para el día siguiente. Dormimos en nuestras Maggiolinas en un llano cercano a la aldea. Hoy hemos recorrido 110 Km. de caminos con tramos en mal estado y trozos de conducción por arena. En total llevamos desde Yecla 6237 Km. |
||||
|
|
||||
|
Jueves, 9 de agosto de 2007. FALLA DE BANDIAGARA – MOPTI. A media mañana tiene lugar el baile ceremonial Dogón. Acuden a él todos los del pueblo que no están trabajando en los bancales de mijo. Todos los ancianos van con sus mejores atuendos, al igual que el grupo de músicos. Vienen una docena de jóvenes bailarines engalanados con faldellines multicolores y pesadas y extraordinarias máscaras rituales. Nos asombran con sus ritmos frenéticos durante un par de horas. Después nos despedimos de nuestros amigos de Komokani e iniciamos el regreso a Mopti por unos caminos realmente embarrados. Todos estos días viajando por pistas o carreteras, cuando nuestros estómagos nos indican que es hora de comer, buscamos preferentemente un gran árbol para extender a su sombra nuestras mesas y sillas, y preparamos nuestras comidas, unas veces cocinando y otras abriendo latas y embutidos. Al rato, la mayoría de las veces, tenemos espectadores que observan respetuosamente a unos metros de distancia como comemos esas cosas tan raras. En el País Dogón aprendemos a seleccionar algo de comida en un plato y ofrecérselo al que nos parece más anciano de nuestros espectadores. Si llevamos botellas vacías, de plástico o cristal, o latas de cerveza vacías, las dejamos junto al tronco del árbol. Enseguida se apresuran a recogerlas, como si fueran objetos valiosos. Por la tarde llegamos a Mopti y aún tenemos tiempo de visitar sus “astilleros” y dar un paseo en barca. Por la noche nos duchamos, cenamos y dormimos en el Hotel Ambedjele, el mejor hotel de África para nosotros. Cenamos opíparamente descorchando varias botellas de vino, celebrando el inicio del regreso a España. Sumamos otros 160 Km. Se nos queda la mitad del viaje en 6.397 kilómetros. |
||||
|
|
||||
|
Del 10 al a6 de agosto de2007 EL REGRESO. MOPTI – YECLA. Tardamos seis días en regresar a Yecla. Sacamos una media de 1.000 kilómetros diarios, una buena paliza. Hacemos un total de 12.300 kilómetros en 21 días de viaje. El mitsubishi gasta un pelín más de gasoil que los toyotas, En total, 450 litros más. En Mauritania funciona bastante mal. Le cambiamos el filtro del gasoil y parece que va más fino. En Bamako entregamos a Cruz Roja Española en Mali unas cajas con las medicinas que previamente nos habían solicitado en España, cuando nos pusimos en contacto telefónico con ellos. En Mauritania, cerca de Ayoun El Atrous, encontramos un gran lago donde antes había varios pueblos. Rodeamos el lago buscándonos la vida de forma muy entretenida. Volvemos a la carretera atravesando una zona por donde el ejército mauritano y Cruz Roja muestran un gran despliegue de medios acogiendo a los desplazados por las inundaciones. El día 16 por la noche por fin llegamos a Yecla y podemos abrazar a nuestros seres queridos. Ha sido un gran viaje. Una gran experiencia.
|
||||
|
|
||||
|
|
||||