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EXCURSIÓN ARROYO HONDARES ABRIL 2009
Dentro de marco de las salidas oficiales del Centro Excursionista Yecla, esta vez nos llevó por una de las zonas mejor conservadas de la Región de Murcia, el Noroeste, concretamente el arroyo de Hondares.
Nuestro itinerario comenzó a poco menos de 2 kilómetros de la aldea de Casicas del Portal, siguiendo las “huellas” dejadas por los rebaños de ovejas hasta alcanzar, oculta por la verticalidad, una senda empedrada construida hace más de un siglo por los pastores de la zona.
Dicha senda acaba en una zona utilizada para cultivos en forma de terrazas que descendimos hasta alcanzar el camino que poco después nos dejaría en el cortijo de Hondares de Abajo, en lamentable estado de conservación. Bajo un hermoso ejemplar de quejigo, decidimos almorzar más tarde.
Continuamos la excursión cruzando el arroyo de Hondares, que bajaba bastante cargado de agua, por un camino que después de tres bifurcaciones (la primera a la izquierda, la segunda a la derecha y la tercera a la izquierda), nos lleva a la bellísima cascada de la charca de las Tortugas; llamada así porque en ella habita la galápago leprosa.
Después de muchos disparos fotográficos, seguimos nuestro trayecto por la senda que en pocos minutos nos deja en un camino que debemos de coger a mano derecha; éste desciende hasta alcanzar el cauce del Hondares, que nos acompañará hasta que vierta sus aguas al río Alhárabe.
Una vez secos, reemprendimos nuestra excursión camino abajo hasta llegar al camino que a mano izquierda se No nos equivocamos al comprobar con antelación que el arroyo bajaba con bastante agua, ya que tuvimos que vadearlo en bastantes ocasiones; las piedras se convirtieron en nuestras mejores aliadas. El camino es inconfundible, ya que es el propio cauce del arroyo, hasta encontrar una senda que nos deja al pie de una gran encina, lugar que decimos el adecuado para el almuerzo.
Una vez llenado los estómagos, seguimos nuestro trayecto por la senda; mientras caminábamos, íbamos observando la inmensa masa forestal por la que transitábamos, dominada por el pino carrasco y de vez en cuando, echábamos una ojeada a las paredes de la montaña para ver si teníamos la suerte de contemplar algún individuo de cabra montés. Una vez acabada la senda, ésta se convierte en camino y en un inclinado descenso, nos volvemos a encontrar con el arroyo de Hondares. Volvemos a vadearlo en diversas ocasiones, ya bien ayudados por las piedras o contemplando la agilidad de alguno de los senderistas, en la disciplina de salto de longitud.
A los pocos minutos, nos encontramos con la anécdota del día: un matrimonio ataviados con el traje típico del Domingo; traje, camisa y corbata para él y jersey, chaqueta y falda larga para ella, además de zapatos (sólo les faltaba que fueran que charol), intentando encontrar la poza de Somogil, a la que nosotros nos dirigíamos. Nos preguntaron por donde paraba y le respondimos amablemente que íbamos hacia ella. Por consiguiente, añadimos a dos personas más en nuestro grupo. La diferencia era bestial, ya que el matrimonio (ya entrados en la tercera o la cuarta edad) iban vestidos como para ir a misa (aunque la iglesia más cercana estaba a unos cuántos kilómetros) y nosotros vestíamos la indumentaria oficial de los domingueros: camiseta y pantalón corto, gorra y mochila.
Unos metros más abajo, a la derecha del camino se ubica la poza termal de Somogil. Ésta brota a 26º durante todo el año, por lo cual algunos “valientes” decidimos darnos un baño. ¡Fuera ropa, mondongos al aire y al agua!. Ésta estaba estupenda y después de unos cuántos “largos” y varios saltos, nos salimos para secarnos al sol que curiosamente había salido pocos minutos antes de llegar a la poza.
Una vez secos, reemprendimos nuestra excursión camino abajo hasta llegar al camino que a mano izquierda se dirige hacia el camping La Puerta. Es en este cruce de caminos donde nuestro arroyo de Hondares regala sus aguas al cauce del río Alhárabe.
Antes de llegar al camping, justo donde acaba el camino de tierra y empieza el asfalto, contemplamos a la derecha la montaña que parece que alguien ha partido por la mitad con el cauce del Alhárabe en su base. Vistazo rápido ya que una paella nos estaba esperando. Cinco minutos más o menos tardaremos en llegar al camping La Puerta, final de nuestra excursión, que nos ha hecho recorrer uno de los rincones más hermosos de la región de Murcia, abarrotado de agua y de vida por todos sus rincones.
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